Rolo, el dinosaurio que no conocía la amistad.



Rolo, el dinosaurio que no conocía la amistad.


Hoy viajaremos a un lugar muy singular, entre montañas y ríos, en medio de añosos árboles, frías rocas y vegetación abundante, es ahí donde vive Rolo, un dinosaurio de 301 años, pequeño, arrugado y cascarrabias… muy cascarrabias.
Nuestro amigo se había acostumbrado a vivir solo, a conversar únicamente  con su sombra, y la verdad, no tenía paciencia con ella tampoco.
-¡Porque me sigues a todos lados!
¡Deja de hacer lo mismo que yo!
 ¡Porque estas tan oscura!
¡Porque de noche no estas! ….
Diariamente discutía con su sombra, y se molestaba más aún que su silencio.
Un día, un explorador que se había perdido en su viaje, llego a la casa del cascarrabias dinosaurio.
¡Auxilio! ¡Auxilio! Tengo sed! Ayuda!
¿Que eres y que haces aquí? – dijo mirando con los ojos como plato de lo asombrado que estaba.
Me he perdido y necesito ayuda, tengo sed y hambre –
¿Porque tengo que ayudarte, tú no has hecho nada por mí? Dijo seriamente al cansado viajero…
-Pues… yo te ayudaría, además es solo agua y un poco de comida para recuperar fuerzas
-No quiero!
Nuestro amigo era muy testarudo, y no tenía intenciones de ceder.
Unos pájaros que pasaban de casualidad vieron toda la escena e intentaron mostrar a Rolo su error…
“Querido Rolo, no es necesario que alguien te deba un favor para que tú seas buena persona”
-¿Por qué? -
-Porque hay que ser solidarios y ayudar a los otros
-Pero no lo conozco..
- Te mostraremos querido Rolo

Las aves no se molestaron, más bien entendieron que nuestro viejo amigo no conocía la amistad por haber vivido siempre solo y comenzaron a alimentar de a poco al casi desmayado viajero, a traer agua de gotitas y poco a poco Eusebio (el amigo explorador) comenzó a recuperar energías y empezó a agradecer a esos entusiastas seres alados.

-Muchas gracias queridos amigos, no sé qué habría hecho sin su ayuda, muchas gracias Rolo, sé que estos son tus dominios y pudiste haberme expulsado de aquí cuando llegué, pero no lo hiciste, sé que eres un ser muy bueno, solo que aún no conoces tu bondad, te ayudare a que la descubras.
De los ojos de rolo comenzaron a salir gotitas de agua y a sentir algo en su corazón… era la emoción que ya no podía quedarse más en su interior…
-¿¿Qué es esto??! Decía con voz temblorosa
-Amigo mío, te presento a tu parte buena, ya no serás mas un ser malhumorado, más bien serás un ser que ayuda y ama a los demás.

Luego se abrazaron mientras los pájaros movían sus pequeñas alas retumbantes de alegría.

Fue así como nació una amistad sin límites, Eusebio visita muy seguido a Rolo, conversaban mucho y siempre recordaban la historia que los hizo amigos.
Por cierto, Eusebio ya no era su único amigo, ya que, cada vez que llegaba un explorador Rolo  le preparaba galletitas de jengibre, un jugo de manzana y conversaban horas y horas de sus historias y nunca más estuvo solo.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y mami esperara un momento, para contarte otro cuento.


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Autor: Joel Romero

Fecha: 05/07/2017


1 comentario:

  1. Se me hace que Rolo descubrió que los científicos le pusieron plumas a los Dinosaurios y por eso se molestó y se amargó la vida jajaja, pero ya conociendo a un amigo de verdad, pues se resignó:

    "Si los Dinosaurios quieren ser floripondios vistosos ¡Que lo sean! Yo ya estoy contento porque hice nuevos amigos."

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