Cuando el mundo se volvió gris

Cuento largo mundo gris
Cuando el mundo se volvió gris

Hace muchos años atrás, en este mismo planeta, sucedió algo que no te imaginas, algo que nadie pensó que sería posible: el planeta se volvió gris.
Ahora te contaremos cómo sucedió todo:
Era una mañana normal, solo que con un poco de lluvia y mucho frío… comenzaba a amanecer, y mientras todos esperaban a nuestro cálido amigo el sol, él se asomaba por la montaña un poco diferente, puesto que en vez de su habitual color amarillo brillante, un desanimado y opaco gris empezaba a envolver la ciudad, el frío y la tristeza comenzaban a dominar el planeta.

Todo el mundo quedó extrañado y eran muchas las teorías que la gente inventaba para dar una explicación a este fenómeno:
-          Ha de ser una brujería – decía Doña lucia
-          Esto es obra de las ovejas, pues ellas, al perder su pelo dejaron todo gris. – Hablo don Jacobo
-          Yo creo que es algodón de azúcar –Murmuraba don Juan
-          Esto es una maldición por haberme comido el jamón de Roberta – pensaba don Jaime.

En medio de la muchedumbre, había un niño llamado Hugo, era como tú, de tu misma edad, que solo escuchaba los disparates de los adultos y se limitaba a asentir con la cabeza, pero sabía que habían muchas cosas que no tenían sentido.
-          ¿Y si le preguntamos al sol?, no será que algo le pasa y ya no puede darnos su luz. – preguntó a viva voz mientras los adultos lanzaban ideas sin sentido.
-          ¿Al sol? Pero te has vuelto loco… primero, el sol no habla, y segundo, está muy arriba y nos podemos quemar. - Dijo doña lucia e insistió  en que una brujería era la causante de esos males
-          Pues que crees niño, el sol esta amarillo, lo que pasa es que debajo de todo ese pelo de oveja, se ve gris, son las ovejas, tenemos que cortar el cabello de todos esos feos animales y esto se soluciona, ya lo veras – le habló don Jacobo
-          Pero y si hablamos con el sol quizás él nos pueda decir que pasa,  está muy arriba y puede ver tooooodo lo que pasa en el mundo. – insistió Hugo
-          Deja ya de hablar del sol, no tiene sentido, es el algodón de azúcar, a mi tía Beatriz le encanta, hizo demasiado y aquí tenemos las consecuencias.
           Pero a Hugo no le convencía ninguna idea,  primero porque sabe que las brujas no existen. Segundo, el pelo de oveja no puede ser tanto como para dejar el mundo gris, y tercero, si fuese algodón de azúcar, el aire sería más dulce, y eso no era así, el aire se sentía normal.
Pasaron los días y el mundo seguía igual, Excepto para nuestro amiguito, quien planeaba llegar al sol y preguntarle por lo que estaba sucediendo. Para ello, buscó en su dormitorio un enorme globo que le fue regalado en  su cumpleaños, una vez que lo encontró, lo amarró con un cordel a su cintura y comienza a inflar el globo con todas sus fuerzas, fuuuuuuu soplaba tan fuerte que su cara cambiaba de color con cada soplido, fuuuuuuu amarillo, fuuuuuuu verde, fuuuuu morado, para luego volver a su color normal.

     Cuando el globo ya estaba muy inflado, sentía que con cada soplido sus pies comenzaban a despegarse del suelo, luego le hizo un nudo y se fue volando a cumplir con su misión.
         Comenzó a subir y subir, cada segundo un poco más, sentía cosquillas en la pancita. Pasó en medio de nubes, tocó un arcoíris, y veía que la tierra comenzaba a hacerse cada vez más pequeñita. Luego de mucho subir, llegó a un lugar extraño, una enorme puerta de madera parecía ser la entrada al hogar del sol.

“Knock Knock” tocó con sus nudillos la gran puerta, su madre le había enseñado a que no debía entrar a una habitación o una casa sin antes avisar su llegada.



- ¿Quién es? ¿eres la luna? Pues es muy temprano, aún tengo sueño, quédate un rato más, que yo duermo


          - No soy la luna, soy Hugo, de la tierra, necesito hablar con el sol.
-          ¿de la tierra? Nadie ha venido de la tierra. ¡es una buena broma señor cometa, pero no he caído! Jejejeje, - reía a carcajadas el gran sol

-          No soy un cometa, por favor abra esta puerta, necesito hablar con usted.
-          ¿Es en serio?
-          Si, por favor
El sol miró por un pequeño agujero en su puerta, y al ver que no era una broma  del señor cometa dijo:
-          ¡Oh, vaya! Deja que me ponga mi traje especial, si abro así la puerta, quedaras rostizado como un pan tostado, jejejejeje –volvió a reír.

Rápidamente corrió a buscar un traje especial hecho exclusivamente para cuando un humano fuese a visitarlo, cosa que no había ocurrido hasta hoy, por lo tanto, tardo un momento en encontrarlo.
Estaba muy emocionado, pues era la primera vez que vería a una de las pequeñas personitas a las que día a día les brinda luz y calor.
Una vez puesto su ropaje corrió a la puerta de entrada y dijo:
-          Pequeño humano, puedes pasar, adelante, solo cierra tus ojos y abre tus manos que te daré unas gafas para el sol y así no encandilarte.
El niño extendió sus manos, tomó las gafas y las colocó en sus ojos.
-          Vaya, tu hogar es enorme, y tú eres enorme y brillante, estoy encantado de conocerte.
-          Pues yo también estoy gustoso de conocerte, toma asiento en cualquiera de aquellas nubes, y mientras puedes decirme en que puedo yo encantadamente ayudar.

-          Querido sol…
-          Llámame Soledad, me llaman sol únicamente para acortar mi nombre.
-          ¡¿Qué?! ¡¿¿Eres mujer??! ¿pero cómo?

Hugo estaba tan sorprendido como nosotros, tú y yo, ¡el Sol no es hombre, es una mujer!


-          Sí, mi padre es varón, su nombre es Solorio, también le llaman sol, él está tomando vacaciones en estos momentos y yo lo estoy reemplazando. Siempre repetía que algún día vendría alguno de ustedes a visitarlo, lástima que no esté aquí para verlo, pero si gustas lo puedes esperar, tardará 10 o 20 años. – Expresó Soledad a nuestro valiente viajero.

-          No tengo tantos años, pero lo que si tengo es un problema… resulta que desde hace un par días, su luz y calor no está llegando como antes, no sabemos qué pasa, y si seguimos así, nos congelaremos. – señaló Hugo
-          No sé qué decirte, hago mi trabajo todos los días, salgo puntualmente a la misma hora sin excusas, de hecho, tengo que brillar en unos minutos más, si me acompañas te puedes quedar en una casita para no quemarte y puedes ver cómo ilumino tu planeta, quizás puedas decirme que está sucediendo.
-          Está bien, te acompañaré. – asintió el niño

Juntos fueron a una torre muy alta, mientras Hugo se quedó protegido en una casa, ella estiró sus brazos, cerró sus ojos y casi como meditando comenzó a brillar con todas sus fuerzas.

-          ¡Vaya! Ella resplandece muy fuerte, no entiendo porque sus rayos llegan grises –pensó el pequeño intentando mirar a todos lados, tal vez encontraba algo sospechoso.
-          ¿Ves algo extraño? – gritó Sol.
-          ¡No, nada! No sé qué pasa, esto no tiene sentido.
-          Yo lo único que puedo decirte es que desde hace un tiempo atrás cada día me cuesta más trabajo traspasar esa nube de basura que ustedes mismos han creado, quizás eso es lo que impide que mi luz y calor lleguen con intensidad.- Señaló Sol
-          ¿basura? – preguntó Hugo
-          Si, mira, allá, cerca de tu planeta

El niño miró la gran nube de basura y no pudo dejar de sentir un poco de pena y vergüenza por lo que estaba sucediendo, pues al fin y al cabo, era responsabilidad de los mismos habitantes cuidar el medio ambiente, reciclar y no arrojar tanta basura.


-          Pues ahí está el problema, ha sido nuestra culpa, lo lamento querida Sol. – Dijo sonrojado el chiquillo.
-          Pues no queda nada más que hacer que limpiar, toma estas nubes, baja a tu planeta y vuelvan a limpiar este desastre, que solo les causa daño a ustedes mismos.
El niño subió a la nube y bajo rápidamente a contar lo que había vivido, pero antes pasó por la asquerosa nube de basura, y en una bolsa guardo kilos de porquería.
            Cuando llegó, las personas estaban con mucho frio aun discutiendo sobre las razones de sus grises días:

-          Son las gallinas de don Eulogio
-          Yo soñé que era un fantasma vampiro que nos quiere congelar
-          ¡YA BASTA, HEMOS SIDO NOSOTROS! – gritó bastante molesto Hugo
-          ¿nosotros? ¿pero cómo niño loco? Nosotros hemos estado aquí sentados, ¿Cómo podríamos poner el mundo gris? – dijo Doña Marta mientras arrojaba una taza de café al suelo.
-          ¡Pues así mismo, hemos arrojado toneladas de basura sin reciclar, estamos tapando los rayos del sol, ya no pueden pasar!
-          Niño loco, ¿qué estás hablando? – Doña Lucia no podía creer lo que decía nuestro amigo.

Al entender que las personas no le creerían tan fácilmente, pasó al plan B, arrojó la basura que traía del espacio al suelo.
-Pues esto es nuestra propia suciedad. – Les habló mirando a cada uno a los ojos.
-          ¡oh! Esos son mis zapatos viejos, estaban buenos, pero muy  pasados de moda – Dijo doña Roberta
-          ¡Vaya, tantas botellas de plástico!
-           ¡cuántas bolsas de plástico!
-          ¡tantas cosas innecesarias!
Poco a poco las personas comenzaron a darse cuenta de que habían cometido muchos errores en cuanto a la  basura y su tratamiento, ahora se preguntaban cómo podían ayudar a remediar este problema.
El niño les hablo de su ejército de nubes, en las que podrían subir y ayudar a limpiar el desastre.
Un ejército de nubes es algo no muy fácil de creer, pero a esta altura, ya nadie duda de Hugo, todos quieren ayudar y se suben encantados.
Tras días y días de limpieza, el color comienza a poblar nuevamente en la ciudad, todos muy felices y con la lección aprendida.
Hugo visitaba constantemente a nuestra amiga Sol y fueron muy amigos por mucho tiempo, incluso conoció a Solorio, quien estaba más nervioso que Soledad cuando lo vio por primera vez.
Desde aquello, muchos años han pasado y la gente ha comenzado a olvidar lo importante de cuidar el medio ambiente.

Tal vez tú, mi pequeñ@ amig@, te conviertas en el próximo Hugo y nos ayudes a convencer a las demás personas, como tu familia y amigos, sobre la importancia de reciclar, apagar las luces cuando no las usen, a no desperdiciar el agua,  proteger los animales y cuidar los árboles, para que así, nuestro planeta sea un hermoso lugar para disfrutar y vivir, y que el gris y el frio no se apoderen de nuestro planeta nuevamente.



****FIN*****

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y mami esperará un momento para contarte otro cuento.

Autor:  Joel Romero

Fecha: 08/08/2017

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