Cuento Lippi: el Pirata sin sombra




  Erase una vez un pirata llamado Lippi, era un hombre bueno, delgado, casi huesudo,  con una barba tan larga que le llegaba a las rodillas. Siempre usaba un pañuelo rojo en su cabeza, y su fiel perico lo acompañaba a todos lados en su hombro.


Era muy querido por su tropa, ya que siempre estaba preocupado por ellos, los protegía y cada día les enseñaba nuevos métodos para vivir más felices en el mar.


Pero nuestro capitán no era completamente feliz, pues, desde niño ha tenido que crecer sabiendo que algo le falta: su sombra…. Si… como lo oyen, Lippi no tiene sombra.

No le gustaba hablar mucho de aquello, y su tripulación lo sabía.
Se decía que un embrujo le había quitado su preciada sombra.

Más de alguna vez, mientras dormía, se le oyó decir:

- ¡Todos mis tesoros a cambio de mi sombra, pero no toquen a mi tripulación, ellos son mi familia!
Un día tormentoso, mientras Lippi dormía, su tripulación llegó a una isla que no aparecía en sus mapas, era pequeña, pero con muchas piedras de colores, un volcán enorme, y arena fina, muy fina, era casi como pisar espuma.

De pronto, una bruja emergió desde el mar, con rayos a su alrededor, con una voz muy extraña les habló:
-          ¡Han llegado a mi isla! ¡Y no podrán salir de aquí  sin pedir un deseo, pero a cambio de ese deseo, les quitaré algo de ustedes!

Es bien sabido que los piratas solo buscan tesoros escondidos, pero nuestros amigos, agradecidos de lo que su capitán hacia por ellos, no lo pensaron dos veces y dijeron:

-          Está bien, queremos que nuestro capitán tenga su propia sombra
         
-          ¡¿sombra?! ¡Siempre piden tesoros… y a cambio me quedo con sus barcos! ¡No es posible!

La bruja no entraba en su asombro, pero hasta para los brujos, un trato es un trato.

¡Perfecto, ¿quieren sombra para su capitán?! Pues bien, le daré sombra, pero a cambio les quitare un pedazo de la suya a cada uno de ustedes, veo que no son piratas malos ni ambiciosos, es lo mejor que puedo hacer por ustedes.
¡Es justo! aceptamos
El pirata Lippi se levantó de su cama por el ruido que había en la cubierta , y algo raro le pasaba… sintió su cuerpo muy pesado… como si llevara una carga extra… no era su ropa, tampoco Mirlo, su perico,… Entonces… ¿Qué sería?....

Salió a un lugar más iluminado, y, ahí estaba por primera vez, una cosa rara no se despegaba de su cuerpo… ¡ERA SU SOMBRA!... saltó, saltó y saltó! No daba más de alegría, sus amigos le contaron lo sucedido y luego de un rato llenó varios vasos de leche con chocolate para todos, incluida la bruja, y dijo:

-          ¡Salud por ustedes! ¡No he podido tener mejor tripulación, perdón, mejor familia, salud por la querida y buena bruja, salud por el mar y la vida! 
-          ¡SALUD CAPITÁN!  Se escuchó un coro fuerte al unísono.

Luego de un tiempo –ya fuera de la isla- entendieron que la bruja solo castiga la codicia y avaricia, y ayuda  a las buenas personas.
Hasta hoy, no han vuelto a verla  para entregarle otra tasa de leche con chocolate… pero quien sabe más adelante, los piratas nunca dejan de tener aventuras.



******************************************FIN******************************************************


Y colorin colorado, esta historia se ha terminado, y esperaremos solo un momento para escuchar el siguiente cuento.

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