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El rey sordo




En un reino  muy lejano, vivía un rey llamado Eduardo , un monarca de 199 años, que -ya de tan viejito- había comenzado a oír cada día un poco menos, pero era demasiado orgulloso para reconocerlo, producto de aquello estaba tomando muy malas decisiones para su gente.
Existe una costumbre muy antigua en este reino, dos veces a la semana, nuestro rey escucha los problemas del pueblo e intenta solucionarlos, pero esto últimamente se estaba convirtiendo en un desastre.

En una de las últimas reuniones, un aldeano llevó su problema al soberano:



-          MI rey, me inclino ante usted y le pido humildemente que me ayude con mi problema... desde hace meses que mis cultivos no crecen porque el agua que llega no es suficiente, un gigante roca está bloqueando el río.
-           
-          ¡Tiene frio!respondió nuestro rey-  no se diga más, denle tres cargas de leña, unas frazadas, y gorros de lana para toda su familia.
-           
-          Pero su majestad, no es el problema del frío, es el agua… -molesto, el aldeano gritó-¡esto es una desgracia!
-           
-          No me dé las gracias, ahora retírese.

Una hermosa dama, a quien el rey Eduardo  le había enviado 50 guardias para protegerla de los leones (cuando ella solo quería mostrarle sus canciones)… ya molesta con esta situación señaló:

-          Mi rey, esto ya es insoportable, con mucho respeto, le tengo que decir, usted necesita alguien a su lado, pues está sordo
-           
-          ¡¿Qué?! ¡¿gordo?! ¡Pero si estoy a dieta! – Gritó enojado
La aldeana se acercó, tomó un papel, y escribió

“YO SE QUE SUS INTENCIONES SON BUENAS, PERO SU SORDERA NO NOS ESTÁ AYUDANDO, SU PUEBLO LE PIDE POR FAVOR BUSQUE AYUDA”

Al líder de la aldea, - que no estaba acostumbrado a tanta sinceridad- no le quedó más que reconocer su error, pedir disculpas e intentar remediar las cosas.
Miro a nuestra hermosa dama y le habló:

-          Mi señora, mi orgullo le ha costado caro a nuestro pueblo, pero quiero solucionarlo… desde hoy  mi hijo se sentara conmigo y usted nos acompañara, su honestidad es valiosa y la quiero conmigo como consejera.
Y así fue como el reino volvió a la normalidad, con un rey bueno, que era apoyado por su hijo y su nueva y leal consejera, los problemas del reino se solucionan rápidamente y todos vivieron felices por siempre.


****FIN****

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y mami esperara un momento para contarte otro cuento.

Autor: Joel Romero
Fecha: 08/07/17

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