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Simon el guerrero



Simón es un niño muy especial, cuenta con una familia que lo ama con el alma, lo cuidan y
ayudan a crecer.
Pero el contar con unos grandes padres y abuelos, no asegura que no se vivan malos
momentos, tal como lo veremos a continuación:
Un día de invierno, sus padres Víctor y Priscila, tuvieron que hacer un urgente viaje a un lugar
que no conocían… había muy poco tiempo de preparar el traslado, por lo que tomaron a
Simón, embarcándose en el primer avión que encontraron disponible.
Ya iniciado el viaje, una fuerte tormenta comenzó a sacudir al avión. Los padres sujetan al niño
entre sus brazos y cerraron los ojos esperando que lo peor pasara pronto… pero lo peor aún
no pasaba… un feroz viento golpeó con violencia el avión y ante eso, Simón cayó por una
ventana… Víctor y Priscila extendieron sus brazos intentando retenerlo, pero un segundo en
esos casos es demasiado tiempo… con los ojos llenos de lágrimas, los papás solo podían mirar
como comenzaba a caer… para sorpresa de ellos, el niño abrió sus brazos y se montó en una
gran gaviota que coincidentemente pasaba por ahí, la guio como si fuera el mejor domador de
animales del mundo llevándola a una espesa selva, y, aunque no podía guiar al pájaro de
vuelta al avión, los padres estaban felices y agradecidos, sonrieron, se abrazaron y secaron sus
lágrimas. A pesar del angustioso momento, una luz de esperanza de abrió en ese mismo segundo.
Vistieron los paracaídas y se lanzaron en la búsqueda de su hijo.
Al llegar a la isla notaron que era enorme, arboles por miles, rocas gigantes, montones de aves
e insectos. El miedo y nerviosismo se apoderaron de ellos, pero al instante recordaron lo
valiente que había sido su retoño y se internaron en la selva buscando alguna señal que les
diera una pista del paradero de su hijo.
En el otro extremo de la isla estaba el pequeño Simón, quien, lejos de tener miedo, tenía la
certeza de que sus padres lo buscarían, y eso le daba el coraje que necesitaba para enfrentar
todo.
Comenzó su marcha y al poco caminar, la lava de un gigante volcán lo rodea, pero nuestro
amigo, sin amilanarse, comienza rápidamente a formar un camino de rocas en medio del
hirviente rio. No fue fácil, pero logra superar el ardiente problema.
Continúa su camino, esperando llegar prontamente donde supone sus padres están… mientras
tanto, Víctor y Priscila siguen avanzando en la espesa selva, con sus ojos hinchados por el
llanto, esperando poder encontrarlo lo antes posible y en buen estado.
Simón – Quien a esta altura debería ser llamado Simón el Guerrero- se topa frente a frente con
un nuevo problema. Una gran serpiente se detiene en frente a él:


- Mmmm…tssssss ¿qué hace un pequeño humano por aquí?… tssssss creo que es mi día
se suerte.
- ¿Qué quieres… me quieres comer? – Expresó el niño con la voz temblorosa.
- Pues sí, tsssssss eres carne, yo como carne y tengo mucha hambre, tsssss no he
comido en semanas.
- … Y seguirás hambrienta ¡salvo que aprendas a comer otra cosa! ….. ¡como estos!Acto seguido arroja frutas a la serpiente, y mientras ella esta distraída y aturdida, el niñoaprovecha de correr.
Fue un gran inconveniente, pero ya era parte del pasado, es hora de continuar con el viaje.
Pasan las horas y los padres empiezan a perder las esperanzas de encontrar a su hijo, hasta
que de pronto se topan con una gran serpiente que come unos deliciosos arándanos.
- ¿Qué? ¿Más humanos? tssss – dijo asustada la serpiente.
- ¿has visto otros como nosotros? Consultó Víctor.
- Si, un niño muy valiente.
- ¿viste por dónde se fue? – preguntó Priscila.
- Si, sigan ese camino tsssss si lo encuentran denle las gracias, estos frutos están dulces
y muy deliciosos.
- Gracias señora serpiente, nos ha devuelto las esperanzas – Dijeron los padres y
continuaron.
Mientras avanzaban, sentían que cada vez la selva se hacía más silenciosa, los pájaros volaban
asustados y los pequeños animales corrían nerviosos. No saben que esta sucediendo, pero no
es hora de preguntarse esas cosas… hasta que de pronto escuchan una ronca voz que les
habla:
- ¡Vaya, vaya! ¿Qué tenemos aquí? Dos indefensos humanos… - Dijo un melenudo y
enorme León que los rodeaba mientras les habla.
- Por favor, solo estamos buscando a nuestro hijo... no queremos problemas.
- ¿Problemas? Hehe, pues no querían problemas pero han llegado a mi reino, se han
cruzado en mi camino y esa es mala suerte. Grrrrrrrrrrr – gruño el León para asustarlos, y para ser honestos, lo consiguió, ambos estaban aterrados.
- Estoy aterrorizado, pero no me rendiré, si tengo que pelear contigo lo haré. – Dijo
Víctor amenazando al feroz animal.
- Hehehehehehe, eres muy gracioso insignificante humano, grrrrrrrr – gruñó
nuevamente y con una pata golpeo al padre que cayó lejos, vivo, pero muy golpeado.
Al ver eso, la madre se enfureció y se lanzó con todo contra el gran Rey. Pero al igual que
Víctor, fue lanzada lejos de un solo golpe.
- No nos rendiremos – Dijeron los adoloridos padres.
- ¿y que van a hacer? ¿llorar? Heheheheheheh – Río cruelmente el León, y se lanzó
queriendo dar el golpe final.
Mientras estaba en el aire, Simón cae sobre el lomo del melenudo animal, lo agarró de las
orejas y mientras intentaba calmar al animal, le gritó a los padres:

- ¡Necesito ayuda, no puedo solo!
- ¡Mis orejas! ¡Mis orejas! Protestaba el león.
Los padres se pusieron de pie llenos de energía al ver a Simón nuevamente, y corriendo se
montaron sobre el león y entre los 3 tomaron las orejas, nariz y hocico del animal… quien no
podía más de dolor y les suplicó:
- ¡no más por favor! ¡deténganse! ¡ayyyyyy! No me comeré a nadie, los ayudare a salirde la isla, pero por ¡aaaaaaaaay! ¡Por favor deténganse!
- ¡¿Lo prometes?!
- ¡si, lo prometo por la Gran Selva!
Para un animal salvaje, hacer una promesa en nombre de la gran selva es muy importante, es
una promesa que no se puede romper, jamás.
Cuando lo soltaron, el león les pidió perdón por haber sido tan malo y luego les señaló:
- Les protegeré y ayudare a salir de aquí, si hay alguien que conoce esta selva mejor quesus bigotes, soy yo.
Ahora, más fuertes que antes, la familia continua el camino que los lleva a casa. Está muy lejos
y no será fácil, sin embargo, han aprendido que juntos son más fuertes que un león, mas
rápidos que una serpiente y pueden apoyarse en los momentos de debilidad los unos con los
otros.
En casa los esperan sus abuelos y padres, ansían su regreso y verlos sanos y salvos, y estoy
seguro de que así será, pues Simón el guerrero no dejará que nadie se rinda.




Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, y mami esperará un momento para contarte otro cuento.

Autor :Joel Romero

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