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fabula del león y el ratón



Cierto día, un enorme león dormía placido a la sombra de un árbol.
De pronto, un ratón comenzó a correr y a jugar por encima del melenudo animal, el cual despertó tan furioso que sin decir palabra alguna, lo tomó con sus garras y lo llevó directo  a su hocico para comérselo de un mordisco.


-         Señor león, perdóneme la vida, si lo hace, le aseguro que le devolveré el favor.
-         ¿Para qué has de servirme tú, debilucho ratón? – dijo mientras reía sin poder parar.
-         No sé cómo, pero lo haré, perdóneme la vida por favor. –suplicaba el ratoncito.
Tanta gracia le causo la propuesta del pequeño, que le dijo:
-         Está bien, me has hecho reír mucho, además, hace unos minutos me comí una jirafa entera, ya no tengo espacio en mis estomago para más alimento, así que, ¡vete ya!
Mientras corría, el afortunado ratón le gritó:
-         Te devolveré el favor, ya lo verás.
-         Si, si, si, jejejejej
Paso el tiempo, y un dia, al león lo atraparon unos cazadores, quienes le ataron sus patas con una cuerda. Y ahí estaba el gran león, sin saber qué hacer, llorando.
-         ¡ay de mí! Tan grande, tan fuerte que soy, pero no puedo desatar estos simples nudos.
De pronto, sintió que algo comenzó a roer las cuerdas que lo ataban, era el pequeño ratón cumpliendo su palabra.
-         Te reíste de mí cuando dije que algún día iba a ayudarte, ya lo ves, aunque pienses que soy débil, soy el único que puede salvarte hoy.
Y así fue, el ratón lo salvó, y el león, tuvo que disculparse y agradecerle al ratoncito, que desde ese día se convirtió en su nuevo amigo.

Moraleja: nunca mires menos a nadie porque parezca más débil que tú. Sé bueno con todo el mundo y los demás serán buenos contigo.

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